Rosario

 

 

 

 

 

 

"No fueron las técnicas,
no fueron las armas,
las que nos consiguieron la victoria.
Fue la intercesión
de la Santísima
Virgen María,
Madre de Dios".

 

 

 

 

 

pio V

San Pío Quinto, Papa

Antonio Miguel Ghislieri nace en Bosco Marengo (Alejandría, Italia) el año 1504. Sus padres eran piadosos pero muy pobres. Aunque era un niño muy inteligente, tuvo que dedicarse a cuidad ovejas en el campo, porque los papás no tenían con qué costearle estudios. La vida retirada en la soledad del campo le sirvió para dedicarse a la piedad y a la meditación, y la pobreza de la familia le fue útil para adquirir gran fortaleza para soportar los sufrimientos de la vida. A pesar de su aislamiento, alguien descubrió sus cualidades e inteligencia y le pagó el colegio. Los Padres dominicos que eran los dirigentes de aquella escuela quedaron admirados de su inteligencia y de la transparencia de su corazón y le abrieron su convento. A los catorce años entra en la Orden Dominicana en el convento de Voghera y recibe el nombre de Pío. Ordenado presbítero en 1528, enseñó teología y filosofía durante dieciséis años con el título de lector en Bolonia y Pavía. Se destacó por la bondad de sus costumbres y por su austeridad. En la comunidad le fueron dando cargos de mucha importancia, Maestro de novicios, primero, y luego Superior de varios conventos, en los que demostró especiales cualidades para gobernar.

El Papa Paulo IV en 1556 lo nombró obispo de Nepi y Sutri. En esta condición fue visitando pueblos y ciudades, previniendo a los católicos contra los errores de los evangélicos y luteranos, y oponiéndose fuertemente a todos los que querían atacar la religión. Muchas veces estuvo en peligro de ser asesinado, pero nunca se dejaba vencer por el temor. Con los de buena voluntad era sumamente bondadoso y generoso, pero para con los herejes demostraba su gran ciencia y sus dotes oratorias y los iba confundiendo y alejando, en los sitios a donde llegaba.

El Papa Pío IV, para premiar sus valiosos servicios y para tenerlo cerca de él como colaborador en Roma, lo nombró cardenal en 1557.

Al morir Pío IV, San Carlos Borromeo les dijo a los demás cardenales que el candidato más apropiado para ser elegido Papa era este santo cardenal. Fue elegido para el supremo oficio de pastor el 7 de enero de 1566 y mantuvo su nombre Pío y su hábito dominicano. Comenzó su pontificado dando grandes limosnas a los pobres. En su caridad visitó hospitales y se sentaba al lado de la cama del enfermo, consolándoles y preparándoles para morir.

Desde este momento se dedica con total decisión a poner en práctica, con el ejemplo de su misma vida, todas las consignas del concilio de Trento para la reforma de la Iglesia y el bien de las almas.

Pío Quinto parecía un verdadero monje en su modo de vivir, de rezar y de mortificarse. Comía muy poco. Pasaba muchas horas rezando. Tenía tres devociones preferidas: La Eucaristía, el Rosario, que recomendaba a todos los que podía, y la Santísima Virgen por la cual sentía una gran devoción y mucha confianza y de quién obtuvo maravillosos favores.

Su trabajo se centra en diversos campos:
    - Defender la fe contra la reforma protestante.
    - Reformar a fondo y gradualmente la Curia romana.
    - La reforma del clero y eliminación del nepotismo y la corrupción.
    - La publicación del Catecismo Romano (1566).
    - Formación teológica de los clérigos en los seminarios; Introduce en su enseñanza la Suma Teológica de santo Tomás de Aquino, a quien le da el honor de "Doctor de la Iglesia" con el título de "Angélico" (1567).
    - La reforma concreta del culto público de la Iglesia con la publicación de La Liturgia de Las Horas o Breviario (1568).
    - La reforma de la Misa y del Misal Romano (1570), según las nuevas disposiciones del Concilio de Trento, y que duró hasta 1970 en que entró a regir la misa de Pablo VI.
    - Promoción de la unidad de la tradición dogmática entre las iglesias Latina y Oriental Ortodoxa.
    - Puso orden y tranquilidad en la ciudad de Roma y alrededores, azotada por la delincuencia y la relajación moral.

Las gentes de su tiempo proclamaba que en 300 años no había habido un Papa tan santo como él. Obedecían sus leyes porque le profesaban una gran veneración.

Pero en su época había otro peligro:

Los mahometanos amenazaban con invadir a toda Europa y acabar con la cristiandad. Venían desde Turquía destruyendo a sangre y fuego todas las poblaciones católicas que encontraban. Ningún rey se atrevía a salir a combatirlos. Pío Quinto con la energía y valor que el caracterizaban, impulsó y buscó insistentemente la ayuda de los jefes más importantes de Europa. Reunió a los plenipotenciarios españoles y venecianos para tratar de tomar medidas efectivas contra la expansión turca por el Mediterráneo. El 25 de mayo de 1571, España, los Estados Pontificios, Venecia y Malta firmaron las capitulaciones para constituir la "Liga Santa".

Se organizó una gran armada con barcos dotados con lo mejor de su tiempo. Venecia le envió todos sus barcos de guerra y el rey de España Felipe II le colaboró con todas sus naves de combate. Al alba del día 7 de octubre de 1571, las flotas cristiana y turca se encontraron en el golfo de Lepanto (cerca de Grecia). Este esfuerzo se coronó con la victoria de los cristianos el mismo día 7.

Ese día, a la distancia, Pío Quinto, mirando al cielo tuvo una visión, donde Dios le comunicaba la victoria. Varios días después llegó desde el lejano Golfo de Lepanto, la noticia del enorme triunfo. Habiendo atribuido la victoria a la Virgen María, en su advocación del Rosario, instituye para este día la fiesta con el título de "Nuestra Señora de la Victoria", que en 1573 será denominada "Nuestra Señora del Rosario".

Pío Quinto murió en Roma, de litiasis, repitiendo "Oh Señor, aumenta mis sufrimientos y mi paciencia", el 1 de mayo de 1572 a los 68 años.
Fue beatificado por Clemente X el 1 de mayo de 1672 y canonizado por Clemente XI el 22 de mayo de 1721.

Por su devoción a la Virgen María, quiso que su cuerpo descansara en la principal basílica consagrada a la Virgen. Su cuerpo se venera en la capilla del Santísimo Sacramento de la basílica de Santa María la Mayor, en Roma.

  Iconografía de San Pío Quinto

 

 

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Oración de San Pío V a Jesús Crucificado

Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre tus oidos y escúchame, así como escuchaste al Padre en el Monte Thabor.
Padre nuestro, Ave María.

Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre tus ojos y mírame, así como miraste desde lo alto de la Cruz a tu Madre querida, afligida por el dolor.
Padre nuestro, Ave maría.

Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre tu boca y háblame, así como le hablaste a San Juan cuando le diste por hijo a tu Madre.
Padre nuestro, Ave maría.

Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre tus brazos sagrados y abrázame, así como los abriste sobre el árbol de la Cruz para abrazar al género humano.
Padre nuestro, Ave maría.

Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre tu corazón, recibe el mío y concédeme lo que te pido, si tal es tu voluntad.
Padre nuestro, Ave maría.