Beata Imelda Lambertini

 

Beata Imelda Lambertini y su primera comunión

Beata Imelda Lambertini y su primera comunión
(Colección quiteña, Recoleta Domínica, Santiago de Chile)

Mientras las religiosas daban gracias a Dios después de la comunión, apareció entre resplandores en el aire, una hostia consagrada que fue descendiendo y se fijó delante de la santa a la altura de su frente y allí permaneció. Las religiosas, testigos del milagro, llaman al sacerdote, quien reconociendo la voluntad de Dios, toma reverente la hostia y la coloca en la lengua de aquella niña. Apenas comulgó, Imelda cruzó sobre su corazón las manos como abrazando al Señor, cerró sus ojos y quedó como dormida en los brazos de Jesús.